24 feb. 2009

CÓMO FUNCIONÓ

Diálogo entre Laurent Cantet y François Bégaudeaurecogido por Philippe Mangeot.


Laurent Cantet: Quería que el rodaje siguiera el mismo curso que los talleres de preparación, con la misma libertad. Para ello era indispensable filmar en vídeo de alta definición. En Recursos humanos me di cuenta de que el coste y el peso del 35 mm dejan pocos márgenes a la improvisación, por lo que el rodaje se fosilizó un poco. Con LA CLASE quería tener la libertad de rodar 20 minutos seguidos, aunque no estuviera pasando nada, porque sabía que, a veces, bastaba con una frase para que todo volviese a despegar.


François llevaba la escena como si fuera una clase, pero yo podía intervenir durante las tomas, relanzar la escena, pedirle a alguien que expusiera una idea, etcétera. Era impresionante verles ponerse en marcha inmediatamente, con la misma energía de antes de la interrupción, integrando las consignas que les había dado.


François Bégaudeau: Es obvio que un rodaje así se adapta a las mil maravillas a las escenas de clase, porque un profesor debe dar la palabra a sus alumnos e incluso provocar que hablen. Lo mismo pasa con los padres de los alumnos. Me quedaba con las indicaciones que me había dado Laurent e intentaba llegar al momento clave en el momento previsto.


Laurent Cantet: Decidí que necesitaría tres cámaras. Una debía enfocar permanentemente al profesor; la segunda, al alumno que llevase el peso de la escena, y la tercera serviría para rodar otras cosas que podían pasar en clase, tipo una silla en equilibrio, una chica que corta el pelo a una compañera, un alumno que sueña y de pronto vuelve a la realidad, los detalles habituales de una clase imposibles de reconstituir si no se filman en directo.


El aula donde rodamos es cuadrada, pero la transformamos en rectangular mediante un pasillo técnico de dos o tres metros a un lado de la sala. Las tres cámaras siempre estaban en el mismo lado y con la misma orientación: el profesor a la izquierda, los alumnos a la derecha. Muy pocas veces se filmaron miradas. La idea era filmar la clase como un partido de tenis.


El modo en que François guiaba la escena desde el interior, después de haber hablado de los pormenores, exigía una complicidad que pocas veces se consigue entre un actor y un director. En general, el actor hace lo que le pide el realizador. LA CLASE es diferente de todas mis anteriores películas porque ha nacido de una responsabilidad totalmente compartida.

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